La súbita publicación de un archivo de audio donde se escucha a la diputada Cinthya Amaranta Lobato Calderón reclamándole al diputado Sergio Hernández Hernández la poca transparencia en el manejo de los recursos públicos, significó una disrupción en el bloque legislativo del Partido Acción Nacional, pero ha traído consecuencias impensadas para la protagonista principal.

Ignórase si fue la propia Cinthya quien decidió alumbrar el audio de una bien preparada actuación para evidenciar intencionalmente a su colega y correligionario; si fue Sergio quien lo hizo para mostrar lo que pudo sentir como agresión de su compañera; si fue algún colaborador de ambos que debió disfrutar una escena pocas veces presenciada de dos actores políticos en plena confrontación, o quizá alguien que estaba de paso y resultó inadvertido por ellos, o si fueron los servicios de micrófonos ocultos del Congreso.

Pero lo cierto es que la regañiza que la propinara Cinthya a Sergio, el chamaco que no ha madurado y que anda como chivo en cristalería gastándose el dinero de los veracruzanos, según dicho de la propia legisladora, le ha redituado innumerables simpatías a la Lobato, a lo que han contribuido los demás diputados que, al solidarizarse con “el corrupto”, agigantan la figura vengadora de Cinthya y la convierten en víctima de quienes seguramente defienden a Sergio porque “comparten el cochinero con él o son sus beneficiarios”.

La cosa es que con esto la también empresaria y ex candidata a la alcaldía de Xalapa se ha conquistado unos puntos extra en el gusto popular.

Y si la corren del PAN,  ¡uff!,  sus bonos se van al cielo.