Bastó con lanzar una piedra al panal para alborotar a las avispas y, unas más erráticas que otras, lanzaran su vuelo por doquier. Así ha sido el efecto del audio en que la diputada Cintya Lobato increpa duramente al coordinador panista en el Congreso local en reclamo de recursos públicos aplicados de manera caprichosa, como discrecional es su uso por quienes lo reciben. Así lo explica la diputada Manterola: de un millón 600 mil pesos mensuales cada diputado panista recibe un “bono” de 40 mil pesos y lo puede gastar “como prefiera y no existe una fiscalización…”; puede utilizarlo para fiestas o vacaciones, y podría agregar “hasta para acciones legislativas”. Esto también es corrupción, solo que a cielo abierto, bajo el amparo de una función otrora respetable, pero absolutamente incomprendida por arribistas de la política, sin parámetros éticos para discernir sobre lo incorrecto absurdo de esa actitud.