Gran alboroto ha levantado el encontronazo entre los diputados panistas Cintya Lobato y Sergio Hernández a quien ella exhibe como manirroto en el manejo de la partida para “actividades legislativas”, y de disoluto por el destino que le da a parte de esos recursos millonarios puestos a su disposición. Puesto en su contexto real, lo que la diputada expresa revela un gasto irresponsable cuyo control corresponde aclarar al Orfis, tradicionalmente omiso. Tampoco es para llevar el caso al senado, como quisiera el senador Yunes Landa sobredimensionando el caso, pues el tema es local, aunque en lo referente a corrupción la clase política veracruzana ya nos puso en la agenda nacional.