El Dictamen es un Diario cuya existencia ya se registra en la  apologética periodística como el Decano de la vida Nacional, se diría todo asentando que hace cien años circulaba con las noticias del momento: la nueva Constitución que relevaba a la de 1857; Carranza como primer presidente constitucional, y en materia de corrupción la introducción en el vocabulario de la picaresca mexicana del verbo “Carrancear”, la decadencia política de Villa, la tozudez de Zapata, todo está registrado en El Dictamen, cuyo ciclo existencial parece estar cerrándose. Los síntomas son visibles: achicamiento de nómina y el cierre de la corresponsalía de Xalapa así lo delatan. Correlativamente, cierra en esa función un brillante periodista como lo es Pompeyo Lobato, relator de toda una época, cuyo ciclo personal aún tiene fuelle y seguramente proseguirá en su cotidiano registro de la realidad veracruzana, que ya en conjunto formaría una crónica histórica del acontecer estatal de los últimos 50 años, si no es que más.