Política
Por Mario Mijares
05 de junio de 2017

1.- En días pasados fui invitado al programa “Adelante”, conducido por el maestro Marco Antonio Figueroa y el periodista Pepe Valencia, el objetivo fue comentar sobre el libro Política y Administración. Fue una charla interesante y placentera, y una de las interpelaciones que me dejó pensando una vez terminada la entrevista y, realizado el diagnóstico sobre los graves problemas que sufre México. Vino la pregunta casi obligada: “México tendrá futuro”, la respuesta fue inmediata, sostuve que sí, siempre y cuando los actuales gobiernos no logren una transición política, lo cual sería perder toda esperanza.

2.- Por infortunio en nuestro país, el predicar el constante “pesimismo”, así como el estar en contra de todo, es una constante fácil para disfrazarse de intelectual. Ante tal desazón, trate de investigar un poco sobre el tema del “pesimismo”, y Alvin Toffler escritor y futurista estadounidense, doctorado en Letras, Leyes y Ciencia, conocido por sus discusiones acerca de la revolución digital, la revolución de las comunicaciones y la singularidad tecnológica. En su obra La revolución de la riqueza, México, Ed. Debate, 2006, p. 514, dice que: “el pesimismo permanente es un sustituto del pensamiento.” Existen muchos ejemplos, donde se ha logrado superar la derrota y el pesimismo.

Andrés Manuel López Obrador, de quién después de los descalabros propiciados por la llamada “mafia del poder”, desde el desafuero, hasta el robo de dos elecciones para presidente de la república mexicana. Y no obstante a todo ello, hoy día se ha convertido en todo un personaje de la política nacional e internacional. Ante este ejemplo se puede decir que el pesimismo no ha ganado. Quizás otro, después de la traición de los dirigentes y base del PRD, hubiera quedado desilusionado y sin ganas de continuar luchando.

3.- A medida que nos adentramos a los distintos ciclos políticos por los que ha acaecido el pueblo mexicano, podemos ver una lista de errores potenciales, los cuales parecen inacabables, que van desde el precolombino hasta nuestros días. La terrible guerra del narco/gobierno, que en dos sexenios lleva más de 200 mil muertos, la misma catastrófica privatización y venta de los energéticos, la violencia y fanatismo religioso, la desforestación de los bosques mexicanos entre otros.

La pregunta sería, ¿Vale la pena preocuparse por todos los problemas, sin arribar al pesimismo el cual se ha convertido en una moda actual? Un prototipo de desesperanza, alimentada por los medios ideológicos del Estado Mexicano, los bombardeos de imágenes para crear una población “distópica”, impulsada por los anglosajones. Una colectividad ficticia indeseable en sí misma, tal sociedad distópica es manipulada mediante las novelas, ensayos, cómic, serie televisiva, videojuego o películas. Una sociedad ficticia indeseable en sí misma.

4.- Sin embargo, se vislumbra una esperanza observando el periodo que vivimos, el cual parece que está a punto de despertar, a toda una población inerte e indefensa. Tal vez la sorpresa, se la estén transmitido los mismos habitantes de ésta nación mexicana, por tanto, tenemos del deber de seguir. A pesar de todos los tropiezos y malos gobernantes. La vida siempre brinda enormes oportunidades, para llevar una mejor calidad de vida, más sana, más larga y sobre todo para ser más útiles.

Los problemas que el pueblo mexicano enfrenta, exige que se piense más allá del límite de lo vivido, es necesario una reflexión, de lo que han venido realizando los gobernantes mexicanos y sobre todo del recién proceso electoral. El continuar privatizado la propiedad de la nación, la gran corrupción política y por consecuencia económica, la esperanza se encuentra a la mano. Muy a pesar de la poca votación del pasado 4 de junio, sin duda es un reflejo que habrá de superar.