Columna “Política al Día”
Por Atticuss Licona
21 de junio de 2017

Luchar contra los sindicatos es luchar contra gigantescos molinos de viento: siempre se perderá. Víctor Hugo García Pacheco, Director General de la Comisión Municipal de Agua y Saneamiento de Xalapa (CMAS), sabe eso y sabe prácticamente todo lo que haya que conocer de CMAS. Tiene unos quince años trabajando en la Comisión y casi es parte del activo fijo.

Por las mañanas, muy temprano, da clases en Ingeniería Civil y luego corre a su trabajo. ¿Allí conociste a Cuitláhuac García? Le pregunto. García Pacheco sopesa su respuesta y me dice que sí. ¿Y de tu trabajo en la UV es que conoces al alcalde electo de Xalapa, Hipólito Rodríguez? No, a él no lo conozco.

Cuando lo nombraron en sustitución de Carlos Hernández los trabajadores lo recibieron con entusiasmo. Carlos había generado una inercia de opacidad e ineficiencia insostenible. Llegaba a su oficina y se encerraba. Para hablar con él era necesario pasar tres filtros y temía terriblemente el tomar decisiones. Carlos había nombrado en las Gerencias a personas que carcomían lenta pero inexorablemente la Comisión y no había conexión entre los directivos y los trabajadores.

Pero Víctor Hugo tiene idea, y aunque no ostenta altos estudios financieros, ha aplicado el ingenio para ser partícipe de la histórica inversión en materia de colectores pluviales de Xalapa. Este es un logro que presume con orgullo.

Eso en lo macro ingeniero, pero hay cosas que le duelen a la ciudadanía y que hablan de ineficiencia, ¿Por qué cuando hay una fuga es tanto el tiempo que pasa entre arreglarla y que tapen el hueco y se lleven el escombro? García Pacheco no se extraña de la pregunta, al parecer ya está acostumbrado a este reclamo. Es un tema muy difícil, explica, son cuadrillas distintas. Los que arreglan la fuga es una cuadrilla de hasta catorce personas, y no se puede que en ese momento tapen el hoyo porque el material del lugar ya está contaminado, hay que traer material de banco. Luego llega otra cuadrilla y tapa con concreto normal si es en banqueta o con acelerante si es en calle. Y luego la otra cuadrilla que se lleva el escombro. Pero no es fácil -continúa-, yo he ido a ver estos trabajos y cada trabajador trae su ayudante, el que corta el piso no carga, el que es chofer solo maneja, el plomero no corta ni maneja. 

¿Se ponen de exquisitos? Pregunto. No, ataja rápidamente, es que son especialistas, y aparte no se les puede pedir que hagan otra cosa, pero vamos avanzando en eso. Afirma que cuando llegó como Director de CMAS había un rezago de más de mil hoyos abiertos y hoy el rezago es de menos de doscientos.

Para entender el monstruo que es CMAS habría que conocer su composición, pues la cantidad de personas que laboran en CMAS es escalofriante. Son alrededor de 1,500 trabajadores, de los cuales unos 200 son de confianza, y los demás son de base o sindicalizados. En lo que va de su administración se han hecho ajustes y cerca del diez por ciento de la nómina de confianza fue dada de baja, pero el grueso, el verdadero grueso del capítulo 1000, está en los sindicalizados.

Afirma que lleva una buena relación con el Sindicato, aunque no es fácil. Me adelanta que antes de que termine la administración renovará parte del parque vehicular, se adquirirá un Vacon para aguas negras, camiones de volteo y camionetas pick up. Sería más fácil ya no comprarlas, casi no las van a usar en esta administración, pero el parque vehicular es viejísimo, y me asegura que no pueden ser omisos a esta necesidad. Eso es trabajar con visión.

Trabajadores de CMAS aseguran a quien esto escribe que García Pacheco es el mejor Director que ha tenido la Comisión. Puede ser, ¿quién soy yo para dudarlo? Sin embargo, el propio Hipólito durante su campaña habló de una “corrupción rampante” y señalaba a la CMAS como uno de los focos rojos de la administración. Hipólito aseguró que realizará una reestructuración en CMAS con la que pretende reducir la nómina de los funcionarios pues, afirma, hay algunos que no devengan su sueldo.

El alcalde electo tiene frente a sí el enorme reto de meter al redil a la poderosa base sindical de CMAS, aunque el líder sindical, José Luis Hernández López será uno de sus principales dolores de cabeza si éste realmente espera reducir la nómina. Tratar de resolver CMAS ajustando exclusivamente a empleados de confianza, será solo chapalear el agua anegada.

Quienes enfrentan los gigantescos molinos de viento sindicales, siempre pierden. Veremos cómo lo resuelve.

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