Antonio Gómez Pelegrín fue uno de los nombres más sonados durante los últimos dos años del aciago periodo duartista, su ocupación como Secretario de Finanzas lo convirtió en uno de los hombres más buscados por los acreedores del gobierno; obviamente, también porque las irregularidades brotaban ya por doquier y en Finanzas confluyeron casi todas las anomalías detectadas por la Auditoría Superior de la Federación. Paradójicamente poco se ha hablado de Gómez Pelegrín después de abandonar su conflictivo encargo, pero es de suponer que el sobresalto es una constante en su vivir, sobre todo ahora que ha perdido protección judicial y está al descubierto. Si logró arreglar los desajustes de su desempeño la señal lo dará su permanencia en libertad, de otra manera solo tomando las de Villadiiego podría librarse de la Fiscalía General del Estado.