López Dóriga escribe en Milenio: “…cuando la cúpula del PRD decidió formar el Frente Amplio Opositor, no buscaba ganar la Presidencia de la República en 2018, quería mantener el Gobierno de Ciudad de México […]. Eso lo tienen claro los llamados Chuchos, Ortega y Zambrano, que mantienen el control del partido aunque éste se haya achicado tras la ruptura y salida de Andrés Manuel López Obrador, su dos veces candidato presidencial, 2006 y 2012, el surgimiento de Morena y una cierta desbandada… Pero con el advenimiento de Morena y el proselitismo de su dirigente, hoy corre peligro […].” El periodista reseña la pérdida de votos del PRD contra los obtenidos por Morena (PRD, 56 diputados, Morena 35). En la Asamblea: PRD 21 diputados, Morena 22). En la Ciudad de México, el PRD seis Delegaciones, Morena cinco. O sea, el PRD se hace chiquito.