La analogía es sorprendente, como si el tiempo se encargara de abonar el terreno en beneficio de un actor político. En 1997, siendo Miguel Ángel Yunes Linares presidente del Comité Directivo Estatal del PRI este partido sufrió una de las derrotas más estrepitosas de su historia pues perdió 107 municipios. Veinte años después, en los que median sinsabores, pero también éxitos profesionales y políticos, el destino le otorga a Yunes Linares la oportunidad de empatar aquel record, al ganar para su partido, el PAN, 107 municipios, número equivalente al referido descalabros de 1997. La ironía es que lo alcanza haciendo con el PRD, partido que en aquel entonces fue su encarnizado opositor, al igual que el PAN que ahora le pavimentó el camino para acceder al gobierno de Veracruz. Todo configura un interesante episodio digno de registrarse en los anales de la entidad veracruzana de la que ahora es gobernador.