La señora Gina Domínguez sigue hospedada en el reclusorio regional de Pacho Viejo, acusada de enriquecimiento ilícito, incumplimiento de un deber legal y haber desviado dinero público hacia empresas fantasmas. Se ignora si la obligarán a devolver lo que se llevó para transformar su pírrico patrimonio original en expresión de súbita prosperidad cínicamente inocultable. Se sabe que contrató los servicios de tres estaciones de radio, cuyo propietario, Roberto Altieri, alega haber recibido solo siete de 21 millones de pesos; este expediente incluye indagar sobre la legalidad del contrato y corresponde averiguarlo a la Fiscalía del Estado, para comprobar si la señora Domínguez está en copropiedad de esas estaciones e iniciar los trámites para recuperar aunque sea parte del suculento botín presunto origen de los bienes adquiridos por la interfecta.