Un ciudadano francés fue entrevistado para una cadena televisora de su país e interrogado acerca del sentido de su voto respondió haber sufragado por el presidente Emanuel Macron, pero que en cuanto a legisladores decidió a favor de la propuesta contraria al partido del presidente porque, dijo, la unanimidad no conviene a nadie. El razonamiento no es menor pues deviene de una experiencia histórica en un país como Francia en donde se pueden equivocar en una pero corrigen en la siguiente; una conducta que los ciudadanos mexicanos aún estamos lejos de alcanzar.