Xalapa- 2017-06-0314:34:31- Leticia Cruz/ El proyecto de gasoducto requiere una clara evaluación de riesgos, ya que de concretarse provocará cambios en el ordenamiento ecológico y territorial de Xalapa, Emiliano Zapata y Coatepec, además de que estaría poniendo en riesgo a la ciudadanía, expresó el académico e investigador Alfonso Osegueda Cruz, integrante del Colectivo Rescatemos Xalapa.

Tras el albazo del alcalde de extracción priista de Xalapa, Américo Zúñiga Martínez, que hizo en pleno proceso electoral al proyecto del gasoducto a cargo de la empresa Gas del Noreste y que atravesará por los municipios de Xalapa, Coatepec y Emiliano Zapata, para beneficio empresarial privado, el académico deploró que las autoridades desoigan a la población y autoricen proyectos que ponen en riesgo a los habitantes.

Y es que enfatizó, un proyecto de la naturaleza del gasoducto, por los riesgos que implica, no debe aprobarse por autoridad alguna, sin antes consultar a la población. Si la población no aprueba el proyecto, éste no debe realizarse.
Ni siquiera, indicó Alfonso Osegueda Cruz, se realizó una profunda evaluación de riesgos.

“Se puso por encima el interés privado, antes que el de la población… y probablemente hubo una fuerte cantidad de por medio para que el gasoducto se aprobara… son actos de corrupción”.

Destacó que toda obra requiere una evaluación de riesgos y de los daños ambientales.

En el caso de Xalapa, advirtió, especialistas han expuesto que una obra como el gasoducto se contrapone al ordenamiento ecológico y territorial de laciudad.
Asimismo, representa peligro de magnitud considerable para la población.

Por todo ello, reiteró el académico, la aprobación del proyecto del gasoducto debe ser revocada y debe de inmediato consultarse a la población.

En ese sentido, exhortó a la población a alzar al voz de manera pacífica y hacerse escuchar para lograr la revocación del permiso para el proyecto.
El albazo de Américo Zúñiga Martínez en pleno proceso electoral, pone, por una parte, en desventaja a la población, y por otro lado le abre la puerta para la exigencia al nuevo cuerpo edilicio. Y es que a partir de los próximos días habrá dos alcaldes en Xalapa, uno en funciones y uno electo, y aunque el alcalde electo aún no puede tomar decisiones, sí puede tener una postura clara y presionar para que se escuche a la población y el gasoducto no se realice si la población no lo desea. El temor es, ha indicado, que el actual alcalde acelere los trabajos para que la obra quede muy avanzada al término de su administración, es decir, que no de lugar a la revocación.

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