“Después de mí, el abismo” habrá expresado Javier Duarte cuando acaso se haya percatado de las consecuencias de su ineptitud y desidia para combatir a la delincuencia en esta entidad; ahora se sufren las consecuencias del oscuro periodo durante el cual Fidel Herrera y Javier Duarte ostentaron la titularidad del Poder Ejecutivo veracruzano. Por su parte, el gobierno de la alternancia carece de recursos para arrostrar al crimen organizado, y el irrestricto apoyo de la federación se ha topado con cuerpos policiales infiltrados y con una espesa nube de halcones que cubre todo el territorio de la entidad. Yunes Linares aseguró que “sabía hacerlo” y que en seis meses resolvería la inseguridad, misión incumplida porque la delincuencia no cede, al grado de llamar la atención de la embajadora de los Estados Unidos en México, Roberta S. Jacobson, quien refiere que “el nivel de riesgo en Veracruz sólo está antecedido por lo que se vive en Siria y Afganistán.