La inferencia, como decía el extinto maestro Felipe Hernández Piñeyro, es muy sencilla.

Si el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares está recibiendo acerbas críticas del senador Héctor Yunes Landa, y si el gobernador no es de los que dejan ataques sin responder, y si el gobernador tiene al más poderoso funcionario duartista encerrado en una jaula como pajarito, entonces es seguro que la carta manuscrita donde Arturo Bermúdez confiesa transferencias financieras a la campaña del senador, es real.

En las condiciones en que se encuentra el ex secretario de Seguridad Pública, inerme, abandonado, sin respaldo alguno que le sea válido, hasta una botella de agua es susceptible de negociación para hacer revelaciones que en lo más mínimo le perjudican y que, al contrario, podrían movilizar a poderosos actores políticos para que busquen mitigarle el encierro.

El senador es lo de menos. Bermúdez debe tener información hasta del Presidente.

Por lo que respecta a Héctor, está aprovechando al máximo la falta de resultados del régimen, catalizando la inconformidad de los sectores sociales, incluidos los periodistas, y buscando corroer la declinante imagen del mandatario.

Seguramente Notiver pidió seguridades de que la carta que publicó no era falsa.