Sentido Plural
Por David Izozorbe
19 de junio del 2017

En cualquier país del mundo, es más fácil que la mayoría de los ciudadanos reconozcan a un jugador de futbol, que a un político y México no es la excepción, por ello y aunque también la política es un espectáculo, las personas prefieren el fútbol y no malgastarse pensando en el deplorable ambiente político que se vive en la actualidad.

A pesar de que el fútbol y la política son fenómenos cercanos en ciertos aspectos, también son lejanos, en otros. El fútbol, como espectáculo deportivo, apela a la masa y de ella depende; la política convertida en espectáculo busca, por igual fascinar al pueblo, ya que sabe que por él existe.

El fútbol congrega a multitudes, las reales y las mediáticas, ofrece diversión, escape, evasión. La política, busca la muchedumbre y los grandes espacios, emula el espectáculo y utiliza la demagogia para llevar a los ciudadanos a sus postergadas redenciones.

El fútbol es un juego, una competencia en la que se crean conflictos por un simple afán lúdico, una celebración en la cual se despiertan emociones, y como todo juego, un episodio banal en nuestra sociedad por esencia. La política, en cambio, es la toma de decisiones de un grupo para alcanzar el poder con la intención de resolver o minimizar el choque de intereses encontrados que se producen dentro de una sociedad.

Los dos mueven multitudes, los dos generan grandes pasiones, los dos tienen sus líderes, sus banderas, sus colores, sus porras, sus seguidores y sus detractores. Pero además de todas las similitudes anteriores, hay una gran influencia de uno sobre otro. Dentro del fútbol convergen muchos y muy variados intereses, entre estos como un negocio y el interés monetario, que se mueve a través de los patrocinadores.

La política es vista como la forma de acceder y mantener el poder con el fin de administrar los recursos del pueblo, implicando el manejo de ciertos lineamientos para mantener este poder, en diversos rubros, como es el caso del deporte. Desde los municipios hasta llegar al gobierno federal pasando por el gobierno estatal, tienen distintas políticas sobre el deporte y utilizan al deporte con fines políticos.

Haciendo un análisis, en el caso del futbol, preguntémonos ¿por qué países de Latinoamérica como Argentina, Uruguay, Colombia y últimamente Costa Rica están mejor clasificados por la FIFA? Los países mencionados, cuentan con menos habitantes, con mucho menos recursos económicos, pero con mayor prestigio futbolero, esto demuestra que, en México, no se hacen bien las cosas como en otros países, porque existen varios factores que no permiten el desarrollo profesional, pero sí el control económico que este deporte le deja a quienes lo manejan. Ello porque a nivel de los órganos que rigen esta disciplina a nivel nacional, hay una intromisión de la política, concretamente dentro de la federación mexicana de futbol y es precisamente ahí donde se ha contaminado de corrupción, como casi todo lo que la política toca en este país.

Y es que la Federación Mexicana de futbol Asociación (FEMEZFUT), forma parte de otros organismos tanto internacionales como nacionales como la FIFA y la CONADE, este último que es un organismo público descentralizado, encargado a nivel gubernamental del deporte en México, pues forma parte del estado mexicano a través de la secretaria de Educación, abarcando todas las disciplinas deportivas entre ellas el futbol a nivel amateur y a nivel profesional por conducto de la FEMEXFUT.

Sin embargo, en los últimos años a través de los medios ha quedado al descubierto que, en varias de las disciplinas y deportes a nivel de las diferentes federaciones, se han dado escándalos de corrupción, que incluso han puesto en riesgo la participación de México en las justas internacionales, basta recordar el famoso caso de los “cachirules”.

A nivel de clubes, los empresarios están pendientes de que las cosas se hagan bien, ya que es su negocio, contratan a los mejores y más destacados deportistas, buscan nuevos valores que les hagan ganar más dinero, sin embargo, a nivel de los organismos gubernamentales es diferente y ahí como en todo lo que toca la política hay amiguismos y compadrazgos, aunque no exista capacidad, conocimiento, ni experiencia, solo “cuatismos” y es en ese nivel donde la corrupción más pega y atrasa.

Es por todo esto que los ciudadanos debemos dejar de ser unos simples espectadores del futbol al igual que lo somos de la política, involucrémonos en el desarrollo de alguna de las dos materias y evitemos así que los grandes empresarios y políticos en ambas situaciones hagan completamente de las suyas con actos de corrupción y manipulación, que no nos permiten destacar como mexicanos ni conseguir un desarrollo en el ámbito deportivo y democrático.

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