No debe ser fácil para el priismo asumir los resultados electorales del día de ayer pues se trataba de encontrar un apoyo de relanzamiento para la elección presidencial de 2018 y en Veracruz también la de gobernador; sin embargo sus triunfos fueron pírricos y tendrá que diseñar estrategias adicionales a la designación de un candidato competitivo para el gobierno de la entidad. El PRI requiere de la más comprometida de su militancia, la que acepta el reto en tiempos de difíciles circunstancias, tal como lo han hecho Alejandro Montano en Xalapa, Carlos Vasconcelos en Coatzacoalcos y otros distinguidos priistas que enfrentaron una auténtica avalancha de descontento y enojo social. Debe suponerse que el balance del recuento de los daños se hará a la mayor brevedad en el PRI, quizá Ochoa Reza ya no está a la altura de las circunstancias y la Asamblea decida su remoción en agosto próximo.  Unos la hacen otros la pagan.