Cuando las instituciones encargadas de atender los requerimientos de salud de los sectores sociales no amparados por la Seguridad Social no gozan de cabal salud económica todo empeora, más aún si se combina con una atroz inseguridad pública a cuyo combate el gobierno no da abasto. Tal reflexión deriva porque en el Centro de Alta Especialidad de Xalapa, por un lado, la plantilla de enfermeras se queja del trato despótico de su nuevo coordinador, por otro, más grave aún, los médicos cirujanos elevan su queja porque la empresa encargada de sanear el ambiente de los quirófanos no emplea el material adecuado y suficiente para la esterilización requerida en esos recintos. Cosas de la austeridad extrema a que obliga la penuria económica del sector salud veracruzano.