POR SI ACASO…
Carlos Jesús Rodríguez Rodríguez
09 de junio de 2017

*Pepetoño sería el mejoral
*Don Agustín, ese tiempo

DEFINITIVAMENTE, ALGUIEN tiene que sentar a los Senadores priistas del Estado, José Francisco Yunes Zorrilla y Héctor Yunes Landa –a quienes une tan solo el apellido sin ser familiares ni nada que se le parezca-, y leerles, de una vez por todas, la cartilla de cara al próximo año cuando se renovará la Gubernatura del Estado. Y alguien tiene que hacerlo porque al interior de la sociedad comienza a fastidiar el pleito que se traen en torno a quien será el abanderado del “tricolor”, pues ambos han declarado ser beneficiarios sin que medie postura alguna del Comité Ejecutivo Nacional, lo que confunde, irrita y desespera a un priismo que requiere certeza tras la singular derrota sufrida el domingo 4. Y es que mantener la mismo posición –que en redes sociales ya es criticada severamente-, será tanto como llegar divididos a una elección que se antoja tanto o más competida que la reciente, sobre todo si finalmente la alianza PAN-PRD se concreta y postula a Miguel Ángel Yunes Márquez, alcalde de Boca del Río e hijo del Gobernador Miguel Ángel Yunes Linares.

EN “LA casa de los espíritus” de Isabel Allende, hay una frase que pinta de cuerpo entero lo que podría ocurrir en el Estado si no se mete disciplina, a la selección del abanderado priista a la gubernatura: “en pocas horas el país se dividió en dos bandos irreconciliables, y la división comenzó a extenderse entre todas las familias”. Y es que una vez inoculado el virus de la fragmentación no habrá quien lo pare, aun cuando ambos aspirantes –tras darse hasta con la cubeta- intenten demostrar que van juntos. Los seguidores del supuesto perdedor preferirán abrirse pasos en otros estadios, y de esa forma el ganador se iría quedando solo.

EN EL caso de los Yunes rojos, sin un Gobernador en turno de su partido y un dirigente nacional del PRI al que parece no importarle Veracruz y, peor aún, de un Presidente de la República que evita contacto con los veracruzanos desde la captura de Javier Duarte de Ochoa, el tema está desbalagado. Apenas un día después de la elección del domingo, Héctor Yunes Landa se apersonó en un tradicional café del centro de Xalapa –ubicado frente al Palacio de Gobierno que desea ocupar-, y allí, una y otra vez repitió que será el abanderado a la Gubernatura en el 2018. El de Soledad de Doblado pasó de mesa en mesa, saludó a cada uno de los comensales, se tomó la foto, intercambió comentarios y remató con la promesa de ir por la gubernatura, pues asegura tener un acuerdo con José Francisco Yunes Zorrilla que en otro lugar, a la misma hora insistía, también, que será el candidato, y que el único acuerdo que tiene es con la sociedad.

ESE MISMO día, Yunes Landa ya trae un ritmo distinto al de 2016: más inclusivo, incluso, con los medios de comunicación a los que festejó en conocido restaurante (por lo que aprovechamos este espacio para disculparnos por la inasistencia ya que no somos afines a esos eventos); con las personas que se mueven a su alrededor y con los actores políticos, sean o no del PRI, lo que, seguramente le ganará adeptos, pues en política, se quiera a no aceptar se tiene que gastar, pues se trata de un oficio caro. Incluso, ya encarrerado, anunció la integración de un fideicomiso para periodistas que permita atender problemas de salud y gastos funerarios, esto tras enterarse de las malas condiciones en que laboran muchos de ellos, lo que no es secreto debido, también, a la ausencia de profesionalismo de un gremio conformado, muchas veces por arribistas convertidos a “empresarios”, a quienes mueve más el poder del dinero o la búsqueda de un cargo público o de elección popular que servir a la sociedad, antes que pagar buenos salarios y prestaciones a los auténticos reporteros.

EL ANUNCIO –en un desayuno informal- cayó bien al interior del gremio, ya que esta vez, a diferencia de otras ocasiones, el Gobierno del Estado no dedicó ni siquiera unas líneas para felicitar a los galardonados que fueron muchos por parte de organizaciones que han hecho de su membrecía un modus vivendi, como tampoco, recordó a los caídos en el ejercicio de sus deber, entre otros Ricardo Monlui, columnista de Córdoba asesinado el 19 de Marzo tras desayunar con su familia pues, incluso, llegó a pensarse que, tal vez por la asistencia a su funeral y el compromiso de que ese homicidio no quedara impune, el Gobernador anunciaría que, por fin, atraparon a los asesinos del comunicador, pero nada de esto pasó, lo que confirma que en materia de crímenes de reporteros, la impunidad ha sido la principal razón para que se sigan suscitando.

PERO VOLVIENDO al tema inicial, pasado el 4 de Junio inició, tácitamente, la carrera sucesoria por la Gubernatura, y ante la falta de un árbitro que contenga a los aspirantes, esto tiende a enturbiarse y provocar la división que desean otros actores políticos y partidos. En Veracruz pareciera que no hay más que los Yunes Rojos y Azules, y ese muestreo de escases de talentos es lo que está hartando a la sociedad, sobre todo porque no hay acuerdos que permitan de una vez por todas saber porque rumbo arrancará el proceso.

APENAS LA semana pasada, cuando alguien preguntó a José Antonio González Anaya si le gustaría ser candidato del PRI a la Gubernatura del Estado, el Director de Pemex, oriundo de Coatzacoalcos se mostró cauto. No dijo ni sí ni no, y como dicen que el que calla otorga, algunos suponen que el funcionario Federal, aunque no se encarta, tampoco se descarta, más aun cuando forma parte de un grupo político que aspira a la presidencia, y por cuestiones económicas no quedaría, ya que si algo le sobra al oriundo de puerto México son recursos para participar e, incluso, ganar.

SU CASO, de aceptar ser postulado, sería similar al de Agustín Acosta Lagunes, quien de 1978 hasta 1979 fue Director de la Casa de Moneda de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público tras desempeñarse como Subsecretario de Inspección Fiscal de la misma dependencia, y desde ahí salir buscar la Gubernatura contra todo pronóstico y ganar, realizando uno de los Gobiernos más exitosos de que se tenga memoria en materia de inversiones. Y el ejemplo viene a colación, no vaya siendo que al Presidente Enrique Peña Nieto se le convierta la sucesión jarocha en su dolor de cabeza, y decida de González Anaya sea su mejoral. Todo puede suceder cuando no hay entendimiento. OPINA carjesus30@nullhotmail.com