Sin tacto 
Por Sergio González Levet
21 de junio de 2017

 

     No es extraño que la diputada Maryjose Gamboa Torales haya presentado la “iniciativa de Ley de Uniones de Hecho a fin regular el acto que se constituye cuando dos personas físicas mayores de edad con capacidad jurídica plena, se unen afectiva, estable y públicamente al establecer un hogar común y asistencia mutua.”

     Y no lo es porque ha sido una legisladora activa, participativa, proactiva… siempre en busca de temas y asuntos que deban actualizarse, mejorarse, regularse.

     No es extraño que la diputada Maryjose Gamboa Torales explique que con esta iniciativa se propone dar paso a una ley que fortalezca la “no discriminación por orientación sexual e identidad de género, como lo enuncia la Constitución Federal desde el año 2001”.

     Y no lo es porque ella siempre ha sido una defensora de los derechos de las minorías y se ha manifestado en contra de cualquier tipo de segregación por motivos raciales, económicos, sociales, sexuales y hasta hormonales.

     No es extraño que la diputada Maryjose Gamboa Toralescomente que en la Ley propuesta se toman en cuenta las “obligaciones que se adquieren al pertenecer a la unión”, entre las que se encuentran, por ejemplo, “las de manutención como lo marca el Código Civil del Estado y en caso de separación tendrán derecho a la pensión alimenticia”.

     Y no lo es porque ella tiene fama como legisladora de que le pone empeño a su trabajo y exige a sus asesores y colaboradores que revisen todas las aristas y hasta el último recoveco para los puntos de vistas y las iniciativas que presentará en tribuna.

     No es extraño, para nada, que la diputada Maryjose Gamboa Torales revele que en su iniciativa sobre los matrimonios igualitarios se toma en cuenta que “las uniones de hecho poseerán derechos y obligaciones patrimoniales, sucesorias y de alimentos de manera recíproca como lo establece la Institución del Matrimonio” (sic por las mayúsculas indebidas).

     Y no lo es porque nunca ha sido una mujer que presente las cosas a medias tintas y por eso nunca hubiera propuesto una ley blandengue, que intentara quedar bien con quienes apoyan y con quienes se oponen a la legalización de las uniones homosexuales.

     Y mucho menos es extraño que la diputada Maryjose Gamboa Torales solicite en su iniciativa que como obligación adicional e importante de la Ley de Uniones de Hecho, “las políticas públicas facilitarán la implementación de las normas, reglamentaciones establecidas y que éstas sean aplicables para la diversidad de género.”

     Y no lo es porque Maryjose, al decir de quienes laboran con ella, posee una visión amplia, y solicita siempre que se integren todas las implicaciones externas de las iniciativas que le toca presentar.

     Lo que sí resulta francamente extraño, es que la diputada Maryjose Gamboa Torales pertenece a la bancada del PAN, y este partido siempre se ha manifestado en contra de las uniones homosexuales, muy en consonancia con la posición de la Iglesia Católica.

     Y más extraño que la haya apoyado públicamente en su iniciativa el diputado ahora panista José Luis Enríquez Ambell, conocido por su profunda religiosidad cristiana.

     O raro igual que los perredistas y los morenistas no se hayan manifestado a favor de la Ley de Uniones…

     Lo dicho, las ideologías se han desvanecido en los partidos… y otras cosas.

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