Con toda la devaluación política que le atribuyen al presidente Peña Nieto, en el quinto año de su gestión prepara la tradicional unción presidencial de cada seis años en el PRI: la designación del candidato a la presidencia de la república. Ese ritual iniciará formalmente con la celebración de la XXII Asamblea Nacional, en agosto próximo. A partir de allí emanarán las señales sobre quién será el favorecido por el presidente de la república y los poderes fácticos. Peña Nieto no se ha mostrado sibilino en sus actos o decisiones políticas, luego entonces es posible que para antes o durante la Asamblea priista ya se haya diseñado la figura de quien abanderará la causa tricolor enfrentando a López Obrador y al candidato de la alianza PAN-PRD, si ésta se concreta.