Narra Heródoto la reflexión expresada por Solón cuando visitó el reino gobernado por Creso y este lo rodeó de atenciones e instruyó a sus auxiliares mostraran al sabio las riquezas de su reino, una vez lo cual recibió a Solón de quien esperaba un reflejo de asombro ante las riquezas que había visto; Creso no esperaba tal indiferencia, entonces inquirió: ¿y bien Solón que os parecen las riquezas de mi reino, no por eso debo ser afortunado? El sabio respondió que muchos otros gobernantes gozaban de igual riqueza y que para saber si se era feliz o no la prudencia aconsejaba aguardar al fin del reinado o de la vida. Molesto Creso increpó a Solón negándole capacidad de juicios sabios. Tales eran los recuerdos de Creso cuando años después viajaba cautivo al lado de Ciro, habiendo perdido territorio y riquezas.  “El león nunca voltea cuando un perro ladra”, dijo Roberto Borge en sus días de gloria en Quintana Roo a su ahora sucesor, Carlos Joaquín, cuando en campaña aquel atosigaba éste y boicoteaba sus mítines. He allí la diosa Némesis aplicando su implacable designio.