Los subterfugios jurídicos están formulados para favorecer a los delincuentes, ni duda cabe; hay quien ha sido detenido casi en flagrancia y por poseer capacidad económica se permite defensa legal satisfactoria, gracias a la cual libra una larga condena sale en libertad. Duarte de Ochoa confía en ese laberinto legal, para librar la acusación de delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita formulada por el gobierno de México. Se le imputa el desvío de 350 millones de pesos, que sin duda pagaría de inmediato, pero el daño que provocó a Veracruz es inmenso, pues le robó a los veracruzanos la paz, tranquilidad y el acceso a mejor calidad de vida, que no paga ni con cadena perpetua.