El presidente Peña Nieto y su equipo de colaboradores, incluyendo al presidente del PRI, deben estar evaluando la campaña electoral en el Estado de México para sacar conclusiones y diseñar las estrategia a seguir en el futuro inmediato; por lógica es de inferir un recuento de daños bastante elevado para conseguir la victoria en aquella entidad, por muchos motivos emblemática; a tal grado de dificultad se consiguió retener para un gobierno priista, que evoca la batalla de Pirro contra los romanos por defender Tarento, a costa de un ejército diezmado que hizo decir al Rey de Epiro: “Otra victoria así y estamos perdidos.”