Ahora sí, pasado el proceso en que los veracruzanos eligieron 212 ediles para los ayuntamientos, ya puede el gobierno del Estado endurecer la mano, como en el caso de los operativos de alcoholimetría que comenzaron a ser aplicados y en el accionar de los agentes de Tránsito que comenzarán a hostigar a los automovilistas para aplicar las caras multas que dejó implantadas el duartismo.

Mención aparte por su propia naturaleza de violenta represión, merece el desalojo hecho a vecinos del fraccionamiento Costa Dorada, que demandaban agua potable y sufrieron los embates de los granaderos, donde hubo personas lesionadas por los toletazos que repartieron a diestro y siniestro.

La protesta tiene un origen legítimo. El bloqueo de la carretera fue un acto desesperado. El agua es un elemento imprescindible en cualquier hogar, que no puede estar ausente un día, menos la cantidad de tiempo que tienen esas personas sufriendo por su carencia. Es decir, los vecinos no salieron a protestar porque quisieran, sino porque no son atendidos.

El tiempo preelectoral fue propicio para una luna de miel. Ahora viene la realidad.