Ruta Cultural
Por José Miguel Naranjo Ramírez.
07 de junio de 2017

El pasado 4 de julio del presente año se realizaron las elecciones para Presidentes Municipales en el Estado de Veracruz, la experiencia personal en este proceso electoral, originó la lectura de la obra: El pez en el agua del escritor peruano-español Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura 2010.

El pez en el agua fue publicada en el año de 1993, la obra está integrada por la autobiografía del escritor y su experiencia en la política del Perú cuando fue Candidato a la Presidencia en el año de 1990 la cual pierde contra el Ing. Alberto Fujimori, quien terminaría siendo un dictador más en la historia de esta bella nación.

Cuando a Mario Vargas Llosa, las circunstancias sociales y económicas del Perú lo obligaron a involucrarse en actividades políticas de su nación, era ya un escritor mundialmente reconocido, admirado, tenía muchas novelas publicadas, había recibido diversos reconocimientos en distintas partes del mundo, ejemplos: Rómulo Gallegos en 1967, Premio Príncipe de Asturias en 1986, entre otros. Era pues como manifesté un escritor famoso y admirado, por eso muchos le reclamaron su incursión en la política, porque según principios Weberianos tenía que pactar con el diablo, días antes de la elección el también Premio Nobel de Literatura Octavio Paz le dijo que lo mejor que le podía pasar al mundo es que perdiera la elección y así fue.

Si presento a Usted mí apreciado lector El pez en el agua, es porque su lectura es magnífica, de entrada nos ayuda a comprender lo que es la política real, la que no conocía Vargas Llosa, y fue la política real la que lo hizo perder y le enseñó que su mundo es el escritorio y que desde allí sirve más a su nación que desde la silla presidencial.

Manifiesta el escritor en la obra que: “ya metido en la candela, en esas reuniones tripartitas hice un descubrimiento deprimente. La política real, no aquella que se lee y escribe, se piensa y se imagina – la única que yo conocía-, sino la que se vive y práctica día a día, tiene poco que ver con las ideas, los valores y la imaginación, con las visiones teleológicas – la sociedad ideal que quisiéramos construir – y, para decirlo con crudeza, con la generosidad, la solidaridad y el idealismo. La política real está hecha casi exclusivamente de maniobras, intrigas, conspiraciones, pactos, paranoias, traiciones, mucho cálculo, no poco cinismo y toda clase de malabares. Porque al político profesional sea de centro, de izquierda o de derecha, lo que en verdad lo moviliza, excita y mantiene en actividad es el poder”.

La lectura de El pez en el agua lo mantendrá entretenido de principio a fin, y puede uno aprender que los males que aquejan a los peruanos no son sólo de ellos, sino de las sociedades modernas y sobre todo, que la clase política opera en cualquier parte del mundo con un solo fin que es, el deseo del poder por el poder.

Antes de leer la obra yo no comprendía como un total desconocido, de origen Japonés llamado Alberto Fujimori, había ganado la elección a un peruano universal como lo era Mario Vargas Llosa, cuando terminé de leer la obra lo comprendí y lo primero que vino a mi mente fueron las palabras que Octavio Paz le dijo en Londres a Vargas Llosa: “lo mejor que puede ocurrir, Mario, para todo el mundo, es que pierdas las elecciones. Así habrás dado un gran ejemplo y te habremos recuperado”.

La elección la perdió el escritor el 10 de junio de 1990 en la segunda vuelta electoral, el día 14 del mismo mes Mario Vargas Llosa viajó a Francia con la derrota en los hombros, llegó y se encontró con un libro enviado de regalo por su hijo Gonzalo desde Londres con la siguiente dedicatoria:

“Bienvenido nuevamente, maestro, al lugar donde siempre perteneciste: tu escritorio. Es desde aquí, y no desde el sillón presidencial, donde batallando con tus demonios, seguirás contribuyendo al progreso de tu país y de la humanidad en general, en la medida en que tus libros representan, más que en ningún otros escritor, lo que tú tan correctamente llamaste “una tentativa de corrección y cambio de la realidad”. Ningún presidente en la historia del Perú ha contribuido tanto como lo hicieron y lo seguirán haciendo, el poeta Pantaleón Pantoja, Zaúl Zurata, Fushia o la Chunga, a través de la conciencia que estos personajes crean en los lectores- a tratar de revelar los profundos problemas que afectan a nuestro país y a intentar superarlos. La derrota en las urnas no significa, pues, sino un triunfo para aquel mundo que ya reclamaba tu presencia: la literatura. La contienda del 10 de junio no fue entre tú y un misterioso desconocido, sino entre dos fuerzas superiores: la política y la literatura. Felizmente para nosotros los intelectuales de este mundo, ha quedado establecido nuevamente que la literatura es la fuerza suprema por excelencia, obligándote a reintegrarte a sus filas. La política, pues, tendrá que resignarse a jugar un papel secundario en tu vida. En todo caso, tu paso por la política no ha significado tiempo perdido, pues con aquella honestidad y transparencia que demostraste a lo largo de esos dos años de campaña, ayudaste a probar que la política en el Perú no es, necesariamente como lo creen muchos, sinónimo de demagogia”.

Correo electrónico: miguel_naranjo@nullhotmail.com