Los ánimos políticos en México están caldeados, así lo demuestra la insultante manifestación de rechazo a Margarita Zavala cuando pretendía depositar ofrenda floral en el monumento erigido al doctor Salvador Nava, el icono ciudadano por excelencia de la capital potosina. Pero la divergencia llega al extremo cuando se le increpa llamándola “asesina”, calificativo absolutamente fuera de lugar e inmerecido que degrada a quienes lo profirieron, y más aún a sus promotores, entre los cuales se encuentra Manuel Nava, hijo del prócer potosino. No estaría de más profundizar en el origen de ese lamentable incidente y desnudar a quienes son capaces de acciones tan despreciables, e incluso de escalar en actitudes más violentas.