Después de la jornada electoral todo vuelve a la normalidad: la elección fue un fraude, las instituciones electorales carecen de credibilidad; defenderemos el voto con movilizaciones, no obedeceremos autoridades originadas en el fraude electoral. Por su lado, el INE prepara el presupuesto 2018 para asignarle recursos públicos a los partidos políticos, según resultados electorales, lo merezcan o no; según su agenda no hubo delito electoral que perseguir, obviamente, tampoco hubo hubo elección de Estado, signos de la tecnocracia electoral.