La señora Eva Cadena es reiterativa cuando asegura motivos de género en su contra, de allí la celeridad para su desafuero; ese argumento es baladí pero vale para preguntar por qué la tardanza para procesar el caso de Tarek Abdalá acusado del desvío de miles de millones de pesos. No escapa a la opinión pública esa diferencia, no porque la señora Cadena sea víctima de un procedimiento contra su género, sino porque el caso de Abdalá evidencia corrupción en todas sus aristas, a pesar de ello el señor goza de cabal impunidad al amparo de un grupo político cuya omisión revela, por lo menos, complicidad política.