Grande ha sido la polvareda levantada por el New York Time al publicar que el gobierno de México espía a activistas y periodistas, pues obligó al presidente Peña Nieto a abordar el tema, con tan mala fortuna que pretendiendo aclarar lo enredó aún más, al grado de obligarse a aclarar el malentendido. El tema ha servido a los adversarios del gobierno para intensificar sus acciones de campaña política y llevar agua a su molino a costa de tema tan espinoso. Así la emprende el dirigente del Partido Acción Nacional (PAN), Ricardo Anaya quien asegura se espía a la dirigencia de ese partido por lo que exige se detenga a los autores del espionaje, y se aclare el resultado de la elección en Coahuila. Se nota que no ganar Coahuila trae muy descompuesto al dirigente panista.