Prospectiva
Por JAIME RÍOS OTERO

La campaña de Carlos Luna Escudero por la presidencia municipal de Xalapa fue épica.

El mismo aspirante lo supo desde un principio: remontar a Morena era un trabajo titánico. La falta de prerrogativas estatales porque Movimiento Ciudadano las perdió junto con su registro, fue temerario para su bolsillo. Competir con la disposición de recursos que la Secretaría de Finanzas de Veracruz destinaría a la coalición PAN-PRD, era imposible. Hacerse conocer por los habitantes de 600 colonias y congregaciones en sólo 30 días,  hubiera implicado recorrer 20 localidades diarias, cosa materialmente impracticable.

Hacer campaña en estas condiciones significó no tener ni un spot de radio y televisión, compitiendo contra los reiterativos promocionales de cada 15 o 20 minutos con que Andrés Manuel López Obrador bombardeaba de manera inmisericorde por todas las radiodifusoras y todos los canales de televisión a todos los veracruzanos de todas las clases sociales.

Sin embargo, asumió el reto e hizo una gran campaña. Donde se paró, convenció. Fuera con sencillos moradores de la periferia, agricultores que, por la pobreza, ya no cultivan, académicos y estudiantes, ministros que guían almas, periodistas, activistas endurecidos por la desconfianza, empresarios poderosos… su discurso era certero, su diagnóstico fundamentado y su propuesta de análisis, factible.

Mientras Movimiento Ciudadano tuvo recursos para movilizar 5 brigadas de entusiastas que recorrían las calles, avenidas y colonias, la coalición PAN-PRD activaba 20 o 25 brigadas, el PRI aleteaba por las mismas y Morena tenía el privilegio del entusiasmo enajenador que sigue produciendo Andrés Manuel.

Hay quienes celebran desde este domingo el triunfo de Morena en Xalapa.

Es algo que debería llenar a todos de consternación. No la ganó Hipólito, la obtuvo López y eso impide valorar la dimensión del futuro alcalde. La nuestra es la primera capital estatal que obtienen los pejistas. Con esto se da inicio a una etapa que podría llevar a Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia de la República. Eso no sería preocupante si no fuera porque Andrés Manuel está a punto de irse solo, por la libre, controlando ayuntamientos, diputaciones, senadurías y hasta gubernaturas. Solo y sin contrapesos.

Lo acaba de demostrar. Bastó su imagen para que personas desconocidas y sin carisma como Rodríguez Herrero, el de Xalapa, pasaran por encima de programas, propuestas, movilizaciones, operativos, dinero, prestigio o lo que fuera, acuerpado por electores sordos a cualquier cosa coherente, no importara de la dimensión que fuera, pero alienados por un populismo muy bien fundamentado en las raterías, truculencias, incongruencias y trampas de todos los demás partidos.

El pueblo está cansado. Lo estamos todos y lo sabemos todos, pero quien lo aprovecha es López Obrador, mientras los políticos de partidos diversos a Morena se aferran al poder construido sobre el engaño, la indiferencia al clamor popular, el reparto familiar de cargos, puestos y prebendas y la seguridad económica obtenida de manera legal pero ilegítima.

Lo preocupante de esta ventaja que AMLO obtiene del malestar popular es que ha dado muestras sobradas de que no está preparado para dirigir un gobierno dentro de los cánones de la democracia. Ha exhibido que es autoritario, que no admite la crítica, que está acostumbrado a proceder aun ilegalmente si con eso logra lo que se propone y, claro, que es susceptible a la corrupción y al manejo de dinero sucio. Bien dicen sus críticos ¿cómo ha sobrevivido viajando por el todo el país durante 18 años, si no trabaja, dice que no es rico y Morena apenas hace pocos años que tiene prerrogativas?

Hay quienes lo asimilan con Hugo Chávez, el de Venezuela. Y sí, esa es su orientación. Y conste que lo opina alguien que ha votados dos veces por él para la Presidencia.

Admitiendo que tenga buenas intenciones y que sea sincero, un poder absoluto como el que está a punto de lograr, corrompe absolutamente.

Pero regresando a Xalapa, Carlos Luna Escudero tuvo la mejor propuesta. El tiempo y la carencia de medios no permitieron que fuera conocida, aunque aún si la hubiera difundido, acaso la ventaja lopezobradorista lo hubiera superado. Sin dudarlo, seguirá abanderando causas sociales, construyendo escuelas, generando fuentes de trabajo para decenas de familia, al pendiente de las necesidades de la ciudad y actuando en los varios círculos sociales en que se mueve.

Sin duda pierde Xalapa.