¡ADELANTE!
Por Pepe Valencia
12 de junio de 2017

 

A uno lo califican de tibio, aburrido o serio. A otro de acelerado, gandalla o carismático. No se miden algunos amigos de Héctor y Pepe. Suponen que así ayudan a su favorito para la candidatura gubernamental.

Que si no respetó el pacto uno, que si ya bailó y le corresponde el  turno al otro, etcétera, etcétera y etcétera. Descalificaciones y críticas. Elogios y especulaciones. Pleitos y amarres de navajas  de parte y parte, por más que los actores políticos en cuestión se esmeren en mostrar que no son enemigos y sí competidores en buena lid.

Uno será candidato y otro lo respaldará con todo si desean ganar la gubernatura en 2018. Para qué tanto brinco si el suelo está parejo aunque parezca chipotudo.

Si se dividen, la liebre puede saltarles por el rumbo de MORENA, pese a que AMLO pintó su raya y prácticamente participará solo, con PT como único aliado.

O ganarles la partida, una vez más, Miguel Ángel Yunes Linares con su hijo Miguel Ángel Yunes Márquez como candidato de PAN y PRD.

En redes sociales, en pláticas de amigos, en columnas periodísticas y por doquier he escuchado vehementes duelos verbales entre yunistas y hasta insultos entre sí, como si de esta forma lograran incidir para que la candidatura sea para su preferido.

Esgrimen argumentos, razones e hipótesis con tanta emoción y pasión que rayan en el pleito callejero.

Acaso ignoran o fingen ignorar que la decisión no la tomarán ellos, que el escogido por la cúpula política, desde Los Pinos, será el mejor posicionado en las encuestas.

No el más amigo del presidente de la república ni el más allegado al candidato presidencial priista, sino el que garantice el mayor número de votos, el que tenga reales posibilidades de triunfar en las urnas.

Éste sería Pepe Yunes o Héctor Yunes. O quizás ninguno de ellos, sino un tercero, ¿por qué no?

Es por ello que ambos senadores priistas se mueven por todo el estado, dialogan, pactan alianzas y promueven su imagen. Cuando escuchen las “palabras mayores”, se disciplinarán y apoyarán al candidato seleccionado para no ser derrotados de nuevo por el PAN/PRD del temible Miguel Ángel Yunes Linares… o por MORENA del poderoso Andrés Manuel López Obrador.

De nada sirven las disputas o que parientes y amigos se distancien. Al final, Pepe y Héctor se entenderán. Solo uno será candidato a gobernador. Dentro de poco les diré quién.