Si el señor secretario de Seguridad Pública del Estado, Jaime Téllez Marié, fue capaz de embestir a los señores diputados en su propia casa, que tienen el poder de desbarrancarlo de su cargo y someterlo a juicio, imagínese usted lo que será capaz de hacer con alguna persona o grupo que ose demandarle resultados en casos particulares de delitos, desaparición de familiares, secuestros o cualesquiera problemas sufridos.

Jaime Téllez se vio descompuesto, iracundo, intolerante a las críticas de los legisladores sobre la falta de resultados para brindar seguridad a los veracruzanos. Inclusive, estuvo muy errático, desconocedor de lo que fue a exponer. No tendría nada de particular una actitud tal, si el encuentro hubiera sido entre particulares. El problema es que era entre instituciones.

Independientemente de que resultan ilustrativas sus alusiones a un diputado borracho, otro que trafica madera y uno más con empresas relacionadas al crimen organizado, éstas revelaciones sirven sólo para el morbo. Lo que debe hacer el secretario es denunciar ante la instancia legal las conductas ahí expuestas para que sean investigadas y en su caso, previo el procedimiento que ya sabemos, que sean sometidos los presuntos responsables a proceso penal.

Téllez Marié no les sirve a los veracruzanos porque no proporciona la seguridad que éstos necesitan; y no le sirve al gobernador, porque en vez de que apacigüe las justas críticas, exacerba el ánimo de quienes tienen la responsabilidad de, por lo menos, vigilarlo a él y a su jefe, criticar sus resultados y hasta enjuiciarlos políticamente.