Un mecanismo de control presupuestal, de transparencia y de rendición de cuentas como la Cuenta Pública que todo gobierno debe presentar ante la hipotética representación popular, en Veracruz se ha convertido en verdadera fuente de indicios de la corrupción durante el sexenio duartista, pues no hay una sola de las hasta ahora revisadas en que no afloren desvíos del recurso público.  Por ese motivo se afectó el buen desempeño de sectores importantes de la administración pública, tan sensibles como el de la salud, la satisfacción de los problemas sociales, la seguridad pública, entre otras. Curiosamente en el Sector Salud se cometieron desvíos de miles de millones de pesos y nadie de los involucrados pisa aun la cárcel; ya está encarcelado el ex secretario de Seguridad Pública, acusado de enriquecimiento ilícito, pero le siguen saliendo los pecados cometidos en el manejo del dinero que la federación remitía para otorgarle paz y tranquilidad a los veracruzanos. Se descubrió en la Cuenta Pública 2015 un desvió de 59 millones de pesos cuya aplicación no está debidamente justificada, más lo que vaya apareciendo.