Es una verdadera lástima que el CONEVAL y el INEGI no hayan guardado la misma sinergia que los caracterizó como instituciones de sólido prestigio y sus estadísticas orientaban para el diseño de políticas públicas, ya no más a partir que el INEGI modificó su metodología y el CONEVAL se inconformó. Por este motivo, cuando la Secretaria Estatal de Desarrollo Social asegura que el 60 por ciento de la población veracruzana es “pobre y marginada” sin referir registro alguno, se le otorga crédito no necesariamente porque así lo asegure sino porque lo obvio no se discute.