Dialogando
Abel Domínguez Camacho
13 de julio de 2017

“Xalapa en la cultura: espérame tantito estoy preparando unos pambacitos y un atolito”

James Augusta Joyce en Ulises (1929) describía las aventuras por la ciudad de Dublín del pequeñoburgués irlandés Leopoldo Bloom a lo largo del 16 de junio de 1904, el protagonista de la novela es judío, pero los episodios de aquel día siguen el modelo de la Odisea. Joyce quiere recordarnos que la cultura europea es un país atravesado y bañado por dos ríos: uno de ellos nace en Israel, el otro en Grecia. Y los ríos son dos textos fundamentales que alimentan nuestra cultura con ricas historias.

Pues, al fin y al cabo, una cultura es el conjunto de historias que da cohesión a una sociedad. Entre ellas están también los relatos sobre los propios orígenes, esto es, la biografía de una sociedad (la descripción de su vida), que le dice lo que es.

De este modo Dietrich Schawanitz nos introduce en la Cultura y, destaca que los dos textos fundamentales de la cultura del viejo continente son: la Biblia hebrea y, la doble epopeya griega de la invasión de Troya- la Iliada y la Odisea; el autor de estos dos poemas épicos es Homero; el de la Biblia, Dios. Ambos autores tienen rasgos mitológicos: Homero no podía ver; Dios no podía ser visto-estaba prohibido hacerse una imagen de él-.

En 1444 Gutenberg inventó la imprenta inaugurando una revolución mediática, la difusión masiva de los textos hasta entonces existentes. En la pintura y en el teatro se imitaba a los héroes antiguos y a las divinidades olímpicas…la educación formó parte importante del desarrollo de la sociedad, su historia y de las expresiones de sus miembros en todos los ámbitos, parte importante de su herencia.

Gabriel Zaid (De la Cultura a las culturas, Letras libres, 31 de julio 2007) refiere que “los romanos crearon el primer concepto de cultura y el uso figurado de la palabra cultura para significarlo. Hablaron de cultivo del espíritu (cultura animi, Cicerón, siglo I a.C.). Llamaron civilis a la persona sociable (también Cicerón) y civilitas a esta cualidad (Suetonio, siglo II). Las tres palabras ya existían, con otros significados (Ernout y Meillet, Dictionnaire étymologique de la langue latine; Agustín Blánquez Fraile, Diccionario español-latino, latino-español).

Zaid concluye su entrega diciendo que hoy se llama cultura a todo lo prestigiable coquetamente, como una elegancia generosa.

En ese contexto, si cultura es la biografía de una sociedad y como dice Zaid es todo lo prestigiable…se puede aventurar en un primer acercamiento, que cultura es todo tipo de expresión de los miembros de una sociedad, desde los dichos coloquiales; las sentencias populares; la devoción a la morenita, como el caso de México; valores; los albures; los pregoneros en la calle y los pregoneros en los mercados populares y tianguis; la música; el baile; la literatura; la poesía; la pintura; la escultura…y las formas de hacer frente a la realidad cotidiana.

Así, se escucha o se lee sobre cultura democrática, cultura del esfuerzo, cultura del ahorro, cultura de todo aquello que refleja una actitud positiva ante el día a día, aquellas cosas que individual o colectivamente se enfrentan y se resuelven para el bien común, acuñando la cultura de la solidaridad; en el otro extremo, rescato una nota (sin referencia) de Eduardo Galeano, donde afirma que “Estamos en plena cultura del envase. El contrato de matrimonio importa más que el amor, el funeral más que el muerto, la ropa más que el cuerpo y la misa más que Dios”

Como parte de las acciones que lleva a cabo la UNESCO en el Mundo, en el año de 1982, se realizó en México la “Conferencia Mundial sobre las Políticas Culturales” en la que la comunidad internacional contribuyó de manera efectiva con la siguiente declaración:

…la cultura puede considerarse actualmente como el conjunto de los rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o un grupo social. Ella engloba, además de las artes y las letras, los modos de vida, los derechos fundamentales al ser humano, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias y que la cultura da al hombre la capacidad de reflexionar sobre sí mismo. Es ella la que hace de nosotros seres específicamente humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos. A través de ella discernimos los valores y efectuamos opciones. A través de ella el hombre se expresa, toma conciencia de sí mismo, se reconoce como un proyecto inacabado, pone en cuestión sus propias realizaciones, busca incansablemente nuevas significaciones, y crea obras que lo trascienden.

El organismo internacional refiere que la cultura, en su rica diversidad, posee un valor intrínseco tanto para el desarrollo como para la cohesión social y la paz. Por consiguiente, el fomento de la diversidad cultural – “patrimonio cultural de la humanidad 2001”- y su corolario, el diálogo, constituye un verdadero reto en el mundo de hoy y se sitúa en el núcleo mismo del mandato de la UNESCO.

Termina diciendo el organismo internacional que a través de la cultura el hombre crea obras que lo trascienden, ciertamente los individuos son capaces de inmortalizarse por sus obras y acciones, desde las más pequeñas que pueden circunscribirse al entorno familiar, hasta aquellas que modifican conciencias y estructuras sociales.

El colectivo tiene más menos una vida religiosa y llevan su espiritualidad hasta el límite impuesto, por ellos mismos, cada miembro o cada familia establece una línea de conducta entre lo que dicta la norma y su conveniente modo de ver; sus actos materiales son guiados por esa religiosidad pero matizados por la realidad que enfrentan a diario, por el papel que les toca jugar en la sociedad. Un rasgo distintivo es el grado de afectividad que, por cierto, hoy se han venido perdiendo, afectividad que le da esa camaradería necesaria y que hace una cotidianidad más ágil, cuando es posible.

El hombre de su tiempo toma conciencia de los derechos fundamentales del ser humano, de la diversidad, sin olvidar que existe un conjunto de valores que lo sustentan y que, a través de ellos se deben crear y recrear nuevos valores acordes con los nuevos tiempos, acordes con el entorno; la evolución de la sociedad debe traer consigo nuevas formas de vida, nuevas reglas y un nuevo sistema de valores que cimiente la vida, especialmente de los jóvenes que son el futuro.

En ese contexto juegan un papel importante el reconocimiento, rescate y vivencia de las tradiciones y creencias que han sostenido por años a familias, barrios y sociedades completas; la historia hablada, la que va del abuelo al padre al hijo…es una manera en que se recrean algunas creencias a través de historias propias o de leyendas, que dan vida a ciertos personajes y explican algunos procesos de la actual estructura social. Con este tipo de recreación, entre otras muchas cosas, se cultivan seres racionales y críticos, observadores de su entorno que se convierten en la semilla del cambio, del cambio con compromiso, de cambios revolucionarios sin violencia y con ella si fuera necesaria.

Se decía arriba que cultura es todo tipo de expresión…referente solamente al lenguaje, hay expresiones con variado y distinto significado para cada sociedad, para el caso de México menciono como ejemplo de la riqueza del lenguaje, que existe, al menos,  un libro llamado Chingonario, solo para hacer referencia a la vasta connotación de la palabra “chingón” o “chingando”, que lo mismo es para exaltar que para propinar un insulto; no se puede dejar de mencionar, con la petición de que alguien le haga entender a la FIFA, que el grito de “eeeh puto” en los estadios mexicanos y otros con asistencia de mexicanos, no es un asunto de carácter homofóbico.

Un detalle que caracteriza a las sociedades, sobre todo las del sur, es el uso de los diminutivos, sobra decir que no gustado por todos, Martita, Lupita, Pedrito…espérame manito no tardo ni tantito; por favor un poquitito de azúcar; me parece bien un tequilita. En Xalapa, México, un pambacito, un tamalito y un atolito.

Expresiones diversas de literatos, pintores, intelectuales, religiosos, políticos, personajes del pueblo, pregoneros, lugares emblemáticos, espacios públicos, fiestas patronales, cantantes, trovadores…hacen cultura en cada sociedad. Hace no mucho, en el marco de la FILU 2017, asistí a una conferencia sobre “periodismo cultural”, ellos dicen, no cualquiera…El espacio es insuficiente para detallarlos pero en Xalapa, México se cuenta con una riqueza enorme que le ha dado el nombre de Atenas Veracruzana, en otra entrega se recatará dicha riqueza.

Como corolario y a pesar de la amplia literatura existente al respecto y del abanico que proporciona la UNESCO, cierro esta entrega preguntando ¿qué es cultura?  Me fui.