Uno de los efectos colaterales del patrimonialismo político en Veracruz es el fenómeno conocido coloquialmente como “reinismo”, es decir, la incorporación a la nómina oficial y eventualmente mutadas en “políticas” a damas en relación sentimental (sexual) con algún actor político con manejo de presupuesto. Para nada se critica la relación del hombre público con otro del mismo o diferente sexo, esa condición queda en la órbita de su más estricta decisión personal, lo no aceptable es mantener esa relación con dinero fiscal destinado para menesteres sociales. No es admisible adentrar en la burocracia a gente sin vocación de servicio, cuya único objetivo será aprovechar la circunstancia para beneficio propio, tal cual ha sido más que evidente en el Veracruz dañado por Fidel Herrera y Duarte de Ochoa.