El gobernador Yunes Linares es un hombre bien enterado, ya por su encargo, ya porque conoce los hilos conductores de la información política, hasta el grado que si algún acomedido asegura que no practica el espionaje difícilmente se le daría crédito. “Información es poder”, frase que adquiere sustento cuando quien gobierna está obligado a ir un paso delante de los demás, afiliados o adversarios incluidos. De allí su actitud frente a lo que ocurre en el inicio del juicio a Duarte de Ochoa: “…los veracruzanos no vamos a admitir que, por una triquiñuela ilegal, Javier Duarte obtenga su libertad”, poniéndose a disposición del juez como testigo “aportaré las pruebas que tengo en mi poder, para acreditar que efectivamente lo que hubo en Veracruz no fue un gobierno sino una banda de delincuentes organizado”. Sin duda las tiene, todo mundo las conocemos ya, pero el gobernador las comprueba.