Dialogando
Abel Domínguez Camacho
6 de julio de 2017

La mayoría de las personas utilizan el dinero sin preguntarse acerca de su origen y capacidad para solventar las operaciones de uso común en el diario caminar, toman los billetes y monedas que reciben como pago del trabajo a través de cualquier institución bancaria o la raya directa en los centros laborales, de igual forma cuando se realizan las compras, el dinero fluye sin causar mayor incertidumbre, se vende y se compra con la mayor certidumbre del dinero que circula.

Partiendo de que el papel esencial del dinero consiste en ser un medio de pago universalmente aceptado, es posible asegurar que este permite el número y la variedad de las transacciones, así como las posibilidades de producción  y de despliegue de otras actividades económicas.

En el origen, la comunidad primitiva se valía del trueque, en la economía moderna el dinero universalmente aceptado hace superable las dificultades del trueque, mismo que requiere la “coincidencia exacta de las distintas necesidades de los individuos que interactúan en los intercambios”.

Cuando se dice universalmente aceptado, no es otra cosa que fundar el uso del dinero en el concepto de confianza, confianza del público en su capacidad de servir como herramienta de pago. En un inicio la confianza se depositó en el atractivo del material del que estaba hecho el dinero, era común el uso de materias primas asociadas con algún símbolo o ritual, como las conchas y las plumas de aves exóticas, o de metales preciosos con notorias cualidades ornamentales, como el oro y la plata.

Hablando de la confianza, cabe hacer un paréntesis, de hecho, a nivel mundial hasta 1973 la economía funcionaba a través del patrón oro y, a partir de entonces, se instaura el patrón dólar, que en la actualidad rige el mercado mundial. Sustentado uno, en la las cualidades del oro y la confianza que generaba y, el otro, en la confianza que construyó EU como primera potencia mundial, que en su moneda tiene como lema: “In god we trust” (En Dios confiamos) elegido por el Congreso en 1956.

La confianza es el único sustento de la moneda de curso legal y alternativo.

El origen de las monedas alternativas se asocia a las etapas de crisis de la economía, desde la gran depresión de 1929 hasta la fecha en que las crisis es lugar común entre la gente; de los antecedentes, se estima que en el mundo circulan alrededor de 4 mil monedas alternativas o comunitarias, y no sería aventurado pensar que podrían ser más.

Como parte de los antecedentes del Túmin y por cuestión de espacio, solo se enunciarán las diez monedas alternativas o comunitarias más importantes a nivel mundial, donde se incluye el Túmin de México, concretamente de la zona serrana de Veracruz, objeto de estas notas.

Las diez monedas son: 1. Bitcoin, criptomoneda más utilizada en todo el mundo a partir de 2008; 2. Bristol Pound, lanzada en la ciudad de Bristol, Reino Unido; 3. Real, moneda social electrónica de Vida Real, ciudad de la Comunidad Valenciana, España; 4. Eco Iris, moneda local de Bruselas, capital de Bélgica, creada para promover comportamientos medioambientales sostenibles; 5. Ekhi, que en eureka antiguo significa “sol”, moneda local de Vizcaya, provincia de España; 6. Túmin, que equivale a un peso mexicano, en totonaco significa “Dinero”, moneda local de Espinal localidad serrana del estado de Veracruz, México, surge en 2010 como respuesta a la crisis de 2008; 7. Chengaver, surge en 2003 en Baviera, Alemania.; 8. Puma, creada y gestionada por la red de personas que hacen uso de la misma en el barrio El Pumajero, en Sevilla, España; 9. La Péche, creada en 2014 en Montrevil, Francia y, 10. Wir, abreviado de la palabra de una palabra alemana que en español significa ”circulo económico”, moneda complementaria en Suiza que sirve estrictamente a las PYME´s.

De los antecedentes del Túmin en México se puede destacar el Tláloc como moneda pionera, al menos en las últimas décadas, surge en 1996 con el proyecto “La otra bolsa de valores”, iniciativa de crear un mercado solidario(tianguis) entre productores y servidores, urbanos y rurales. Su funcionamiento simple se establece a través de la inscripción libre de sus miembros llenando una ficha donde se asientan criterios éticos y sociales, suscribiendo así un compromiso personal y la oferta responsables de productos o servicios, tal mercado recibe el nombre de El Tianguis Tláloc.

Para operar se crea el vale Tláloc que permite “fomentar el multitrueque”, que equivale a una hora de trabajo social, misma que por convención establecida de los miembros del tianguis se aprecia en un mínimo de 25 pesos o 3 dólares. Cada transacción se cobra por lo menos con un 10% en Tláloc; de acuerdo con las fuentes, cada vale está diseñado para que pueda endosarse y circular por diez transacciones entre miembros del Tianguis. Una vez llena la planilla de endosos el vale puede cambiarse por uno nuevo, esta vez ya acreditando una deuda. Con ello se puede ir midiendo la circulación y las transacciones que se están propiciando en el Tianguis. En 2010 nace el Túmin en Veracruz.

Después del Túmin se pueden enumerar, entre otras, la moneda comunitaria Amanatli en San Miguel de Allende, Guanajuato; Kuni que surge en la zona nhanhú de Querétaro; Fausto creado por estudiantes y profesores de la UNAM; Caribe, moneda electrónica para distintas ferias de Puerto Morelos en Quintana Roo; Mixiuhca, nace para el tianguis de la Magdalena Mixiuhca, en la ciudad de México; Itacate, otra alternativa de la Red Tláloc, se ha empleado en el Corredor Expiatorio en Guadalajara

“Aquí se recibe Túmin”

Así se anuncia la moneda alternativa o social que nació en México en 2010, concretamente en el estado de Veracruz, de la poca información con que se cuenta, se dice que surge en el municipio serrano Espinal. Túmin significa dinero en lengua totonaca propia de la región del Totonacapan; las diversas fuentes consignan que  esta moneda alternativa es creación de Juan Castro Soto, Blanca Xanath y Álvaro López Lobato, catedráticos de la Universidad Veracruzana Intercultural.

El experimento se inicia con un grupo de 80 productores y ofertantes de servicios que dieron vida al “Mercado Alternativo y Económico Solidaridad” que impulsó la moneda alternativa en cuestión.

Para operar esta modalidad, se llevaron a cabo pactos entre comerciantes del lugar, bajo la premisa de que “se necesitaba una alternativa para sobrellevar la crisis de 2008”. El valor de un Túmin equivale a un peso corriente mexicano, se emiten en billetes de 1T, 5T, 10T y 20T. Se dice que para 2012 su uso se había extendido a ocho municipios más de la Sierra del Totonacapan y, por cercanía, a algunas localidades del vecino estado de Puebla. Aunque poca es la información al respecto, para 2015 rebasaba los 800 participantes y su uso se extendió a otras localidades de Veracruz, Puebla, Jalisco, Michoacán, Tamaulipas, Tabasco, Chiapas, Oaxaca, Morelos, Estado de México y CDMX.

El Banco de México (Banxico) mantiene abierta una denuncia contra los fundadores del Túmin ante la Procuraduría General de la República (PGR) por la supuesta acuñación de moneda que exclusivamente le corresponde al Estado.

Varios reportajes que dan cuenta de la presencia y operación de las monedas alternativas en México y el mundo, le dan la razón a Castro Soto académico creador del Túmin, en voz de este, la población totonaca asegura que “no usurpan la función de la autoridad”, asimismo, argumenta que su proyecto de economía solidaria se encuentra sustentado en el artículo segundo de la Carta Magna, el cual garantiza a los pueblos y comunidades indígenas “el derecho a decidir de manera autónoma su forma de organización económica”

De acuerdo con Óscar Espino Vázquez, académico de la Universidad Veracruzana Intercultural, el origen de recursos como el Túmin se basa en una concepción prehispánica: un sueño antiguo, del bien vivir, bien estar, bien convivir y bien ser.