CAMALEÓN

Javier Duarte de Ochoa, ex gobernador de Veracruz, es reo de toda culpa desde cualquier ángulo que se le enfoque: en el social, porque  evadió trabajar para abatir los rezagos sociales, utilizando el recurso público a su disposición y acercarle oportunidades de salud a la población más menesterosa de la entidad, para construir infraestructura de todo tipo e impulsar el desarrollo económico que abatiera los rezagos sociales. En lo político, porque se inclinó hacia el patrimonialismo político inoculado por su antecesor, prostituyendo la administración pública, demeritando las instituciones de gobierno, bloqueando el surgimiento de nuevas generaciones de servidores públicos con conciencia social y vocación de servicio.

Además, porque dejó minado el terreno a su sucesor, dificultándole resarcir el daño presupuestal por descomunal déficit; qué decir de la inseguridad pública, acrecentada por la desidia y omisa complicidad de aquel desgobierno. En lo económico, porque entre su nefasto legado se encuentra una onerosa deuda pública sin reflejo social, y una empleomanía abultada de propósito cuyo adelgazamiento es imperativo, con dificultades a corto plazo.

Por estos antecedentes y muchos más Duarte de Ochoa merece la condena social y el repudio de los veracruzanos; qué lejos estuvo de aquel “trabajo fecundo y creador”, expresado por don Adolfo Ruiz Cortines, un político considerado adalid de la austeridad en México, antípoda del Duarte en referencia.

Este caso delictuoso está en la picota pública de todo México, no solo porque el reo se haya desempeñado como gobernador (aunque otros ex gobernadores ya pagan con cárcel sus fechorías), sino porque en este caso está en juego la credibilidad de un gobierno y el signo de todo el Sistema Político: está a prueba la solidez de las instituciones que estructuran el sistema judicial del país, y hasta qué grado vivimos en un Estado de Derecho. Por su parte, el gobierno encabezado por Peña Nieto debe demostrar que es ajeno a las supuestas complicidades que se le endilgan, nada gratuitas por cierto, según los antecedentes.

El 10 de octubre de 2013, en el relevo de Iván López por Mauricio Audirac en la Contraloría del gobierno estatal, Duarte de Ochoa presumía que “en Veracruz no hay espacio para la opacidad ni para la simulación, sino para servir y servir bien” (¡!). Pero el 27 de noviembre de ese año la Auditoría Superior de la Federación señalaba que el gobierno de Veracruz se caracterizaba por su acentuada opacidad en el manejo del Gasto Federalizado. Sin embargo, Duarte pregonaba que la ASF no había señalado “un sólo daño patrimonial, al contrario ha sido ejemplo nacional en la implementación de la armonización contable”. Pero la propia ASF registraba que los gobiernos de Veracruz, Durango, Puebla y Sinaloa habían transferido a otras cuentas cantidades millonarias del subsidio federal para profesionalizar a sus policías a cuentas bancarias no autorizadas.

Si referimos la solidez de las instituciones debemos voltear hacia la Auditoría Superior de la Federación, pues reportó con toda oportunidad lo que ocurría con el manejo del recurso federal en la administración encabezada por Javier Duarte. Por esa razón el gobierno federal debía tener antecedentes claros de lo que ocurría en Veracruz. No fue coincidencia el que, el 11 de marzo de 2014 el presidente de la Fundación “Mexicanos Primero”, Claudio X. González Guajardo, cuestionara a la subsecretaria de Educación Básica, Xóchitl Adela Osorio Martínez, sobre las irregularidades encontradas por la Auditoría Superior de la Federación por el orden de 6 mil millones de pesos destinados a la educación en la entidad. “Perdón que diga esto, me puede (dijo Claudio X). Veracruz es el número uno en irregularidades en el uso de los recursos públicos para la educación en el año 2010 y 2011. No sé si el problema es el más grande, que en otros lados” (…) esa cifra que se perdió aquí es un chorro”. Tal vez el auditor general, Manuel Portal Martínez, encontraba oídos sordos, porque en 2015 insistía en colocar a Veracruz como “el tercer estado con peor desempeño en el manejo de recursos federales. ¿Qué las acusaciones contra Duarte son endebles? Esto apenas empieza.

alfredobielmav@nullhotmail.com 

22-julio-2017.