Francisco Garfias escribe en el Excélsior “… Sabemos que Andrés Manuel López Obrador decide quién buscará suceder a Miguel Mancera (…) El dedazo sigue vigente en ése y otros partidos. Hay tres aspirantes visibles: Claudia Sheinbaum, Ricardo Monreal y Martí Batres. La delegada en Tlalpan parece la elegida. Monreal sabe que va en desventaja. Al jefe delegacional en Cuauhtémoc le han coqueteado de otros partidos, incluido el PAN, para que encabece la candidatura del Frente Amplio Democrático […]. La ley electoral de la Ciudad de México dice […] ya no pueden ser candidatos de otros partidos en el caso de los jefes delegacionales y diputados a la Asamblea. Pero sí puede ser candidato a jefe de Gobierno por otro partido aquél que fue derrotado en una contienda interna. Monreal ha reiterado, una y otra vez, que prefiere sacrificar su proyecto personal, antes que traicionar a López Obrador […]. Ricardo está muy consciente de que ser Jefe de Gobierno en este momento, y en estas condiciones, es un reto formidable […]. El Frente Amplio, agrega, nace del temor de que Andrés Manuel siga avanzando. Es un pro PRI y anti Morena…”