No a la manera de Plauto (254-184 a. C.) “Lobo es el hombre para el hombre, y no hombre, cuando desconoce quién es el otro”; ni de Séneca: “el hombre es algo sagrado para el hombre”, sino de Hobbes, “el hombre representa la peor amenaza para la vida en la tierra, el hombre es el lobo del hombre”. Esa reflexión viene a cuento porque “seis de los grandes carnívoros del mundo han perdido más del 90 por ciento de su hábitat histórico, y estas especies están actualmente amenazadas de la extinción…: el lobo etíope, el lobo rojo, el tigre, el león, el perro salvaje africano y el guepardo han sido expulsados ​​de sus tradicionales asentamientos durante siglos, a medida que la tierra se pierde para favorecer los asentamientos humanos y la agricultura”. Es pregunta: una vez extinguidas esas especies ¿con qué distraerá el hombre sus apetitos asesinos?