Con menos de la mitad de las 32 entidades federativas en su poder el PRI ya no está en similares circunstancias de hace seis años, cuando desde la oposición ganó la elección presidencial de 2012 pues ya no es gobierno en las entidades de mayor peso electoral; Ciudad de México, Veracruz, Jalisco, Puebla, Nuevo León, las principales. De allí la importancia de la XXII Asamblea en agosto próximo, porque en su seno se debatirá el interés de, por lo menos, dos corrientes: la del presidente Peña Nieto y la de políticos-políticos que no han sido asimilados al peñismo y le disputan hegemonía decisoria. Ya se verá en el desempeño de las cinco mesas que sustanciarán esa Asamblea: la de Estatutos, Visión de futuro, Declaración de Principios, Programa de Acción y Ética, o sale fortalecido o la escisión le propina el jaque mate anticipado.