En el PRI veracruzano sopla un ventarrón que levanta polvos de los lodos amasados durante la fidelidad y el duartismo, cuando la corrupción se entronizó con mexicana alegría. Destacados priistas de antaño han levantado la voz para exigir cambios en la estructura priista veracruzana, ya no más sedes alternas del PRI, como aquel domicilio particular en donde se maquinaban las candidaturas a modo. Por esa razón la Corriente crítica que encabezan, entre otros, Manuel Ramos Gurrión, Eduardo Tomae Domínguez, Ricardo Olivares, Joel Hurtado, todos testigos de las glorias priistas de otras épocas, propone devolverle honorabilidad al PRI estatal, depurar los niveles directivos, cambios  en la Comisión de Procesos Internos, del Secretario Técnico del Consejo Político, de la delegada priista, respeto a los estatutos internos, castigo a los acusados de corrupción, etc. Todo un catálogo de propuestas, a ver si les hacen caso.