Es lamentable la muerte por accidente de dos seres humanos debido a la irresponsabilidad de servidores públicos, más preocupados por beneficiarse personalmente que aportar calidad en la obra pública a su cargo. El afamado Socavón sacó a luz pública el engranaje alrededor de la obra pública en México que al final resulta cara y mala; esa obra inició costando mil 200 millones de pesos y terminó costando el doble. En Veracruz el túnel sumergido se proyectó hace doce años a un costo de mil 500 millones de pesos y se gastaron más de cinco mil millones, todo para que una empresa privada invirtiera un mínimo capital para concluirla, obtuviera la concesión de la obra para explotarla durante 40 años. Total: el pueblo paga.