Por Abel Domínguez

El martes 27 se llevó a cabo la inauguración de la cuarta Conferencia Regional Intergubernamental sobre Envejecimiento y Derechos de las Personas Mayores en América Latina y el Caribe, que se celebra hasta el viernes 30 en Asunción, Paraguay. La reunión es organizada por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Gobierno de Paraguay.

Fue inaugurada por el Ministro de Salud Pública y Bienestar Social de Paraguay, Antonio Barrios; el Secretario Ejecutivo Adjunto del organismo regional de las Naciones Unidas, Antonio Prado, y la Viceministra de Salud Pública del Paraguay, María Teresa Barán.

El tema central lleva a destacar que el envejecimiento de la población es una tendencia mundial que está influyendo en la economía, la planificación del desarrollo, las políticas sociales, las familias, las comunidades, las grandes ciudades y también en las localidades indígenas.

El consenso de la cuarta conferencia enfatiza que desde el punto de vista de sus implicaciones económicas y sociales, el envejecimiento es quizás la transformación más importante de esta época.

El presente dialogo se realiza en el marco del tercer ciclo de examen y evaluación del Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento, y tiene por objetivo principal examinar los logros en el cumplimiento de los compromisos asumidos por los países miembros de la CEPAL en la Carta de San José, sobre los Derechos de las Personas Mayores de América Latina y el Caribe, adoptada durante la tercera Conferencia Regional Intergubernamental sobre Envejecimiento que se realizó en mayo de 2012 en Costa Rica.

De acuerdo con las notas de prensa, se pondrá en la mesa el documento de posición Derechos de las personas mayores. Retos para la interdependencia y autonomía. Examen pormenorizado y elaborado de la discriminación y brechas de implementación de derechos en la vejez, que deben y pueden ser enfrentados con políticas y programas públicos.

Lo que pone en la mesa dicho documento es la conclusión de que el envejecimiento demográfico en América Latina y el Caribe, será mucho más rápido que el registrado por los países actualmente desarrollados, y las condiciones socioeconómicas estructurales de la región para enfrentarlo serán más limitadas no solo por los menores recursos sino también por la desigualdad con que estos se distribuyen.

El informe proyecta que para el año 2060 el envejecimiento estará presente en todos los países de la región y 27 de los 33 países de América Latina y el Caribe presentarán una proporción más elevada de personas mayores que de niños menores de 15 años.

Naciones Unidas estima que en 2017 hay en América Latina y el Caribe 76,3 millones de personas mayores, que representan el 11,8% de la población regional. En 2030 esta población ascenderá a 121 millones y, de ese modo, representará al 17% de la población total de la región. En 2060, en tanto, las personas mayores conformarán el 30% de la población regional y serán alrededor de 234 millones.

Para voltear hacia México, la OCDE refiere que, durante el período 2008-2011, la tasa de fecundidad se redujo en más de dos tercios en los países de la OCDE, y particularmente en México. Aun así, a 2.03 hijos por mujer, México tuvo la 4ª tasa de fecundidad más alta en la OCDE en 2011, después de Israel, Nueva Zelanda e Irlanda y, mucho más alto que el promedio de la OCDE de 1.70.

México tiene 8.8 personas en edad de trabajar por cada persona de 65 años o más, la tasa más alta de la OCDE (4.2 trabajadores), más del doble del promedio de dicha Organización y se considera que México es el país de más rápido envejecimiento.

En México el índice de envejecimiento pasó de 16.0 % en 1990 a 30.9 % en 2010 y, para el caso de Veracruz, México, este indicador pasó de 16.1% en 1990 a 37.4% en 2010, por encima del indicador nacional; preocupante como se ha incrementado el número de personas adultas mayores (60 y más años de edad) por cada cien niños y jóvenes (0 a 14 años de edad).

El informe observa un predominio femenino entre las personas mayores que se mantendrá en el mediano plazo: actualmente hay 122,7 mujeres mayores por 100 hombres. Esta preeminencia se debe a la mayor sobrevivencia de las mujeres en edades más avanzadas, pero no es sinónimo de bienestar y oculta importantes desigualdades y desventajas, como la persistencia en las brechas de género en la percepción de los ingresos durante la vejez.

De acuerdo con el INEGI, en México para 2016 las mujeres representan el 51.2% de la población total. El papel de la mujer es fundamental en el funcionamiento de la sociedad, el centro del hogar donde se consolidan los valores familiares y, en las actividades económicas donde han tenido que enfrentar, al menos en el caso de México, un machismo recalcitrante que se refleja en menores sueldos a pesar de contar con igual o mejores competencias; muchas mujeres deciden dejar a un lado su desarrollo profesional por atender a los hijos, a la familia y, al cabo de los años se quedan con una mano atrás y otra adelante.

Persiste además la preocupación por el bajo acceso y el bajo monto de las jubilaciones o pensiones, que no permiten cubrir las necesidades más importantes de las personas mayores que, en muchos casos, son quienes aportan el ingreso principal del hogar, insiste el informe.

No es algo ajeno a muchas sociedades de la región, tan solo en México ya se ha convertido en un verdadero problema social la quiebra del sistema de pensiones y la falta de respuesta de parte del gobierno; los jóvenes ven lejana la posibilidad de suscribirse a un sistema de pensiones y los ya pensionados viven en la permanente preocupación por lo que será el mañana, más allá de que está por demás decir que, para el promedio de los jubilados, sus pensiones no alcanzan a cubrir las necesidades básicas al mes.

En Veracruz, México, existen al menos dos organizaciones independientes que han enfrentado a las instancias gubernamentales para defender a los pensionados. (Tema de futura nota)

En la Conferencia se destaca entre los problemas más frecuentes que afectan a las personas mayores la falta de prestaciones para el cuidado de largo plazo de las personas mayores; la falta de toma de conciencia sobre su realidad y derechos; la salud, las pensiones, la discriminación y el maltrato. El informe aborda también asuntos emergentes como el acceso al crédito, los cuidados paliativos al final de la vida y la muerte digna.

El documento llama a los países a la implementación de los instrumentos de derechos humanos existentes para revertir las tendencias y fortalecer las instituciones con la finalidad de que asuman responsabilidades crecientes y diversas. Junto con ello señala que es imprescindible abrir los espacios para ampliar la participación de las personas mayores en las cuestiones que les afectan.

Un preocupación que debe sacudirnos y darle paso a la ocupación del tema en las diferentes instancias, empezando por la familia en donde lamentablemente se observan casos de abandono, abuso y hasta explotación de los “viejos de la casa”; no existen instituciones públicas de calidad para recibir y atender a los adultos mayores, las A.C. y la iglesia han tenido que entrarle al quite con el tema y, las instituciones privadas resultan poco accesibles para la mayoría.

En el área de salud todavía resultan insuficientes los médicos, enfermeras y empleados administrativos con conciencia y formación para enfrentar tal situación; en muchas ocasiones los familiares tienen que emplear a cuidadores independientes que, en su mayoría, carecen de la preparación adecuada. Hay toda una agenda pendiente en la materia en países como el nuestro.

Hoy, nuestra capital del estado, Xalapa, Veracruz cierra un ciclo de mala administración municipal y se abre un nuevo ciclo incierto, se espera que la nueva administración tome cartas en el asunto de los adultos mayores, no recuerdo si estaba incluido en sus promesas de campaña, de tal manera que impulse políticas públicas municipales incluyentes que le den vida y empoderen a las personas mayores, que los conviertan en protagonistas de ciertos procesos sociales, aprovechando su experiencia. Me fui.