Una de cal por las muchas que van de arena es el anuncio del gobierno del estado sobre los automotores recuperados para que sus dueños originales los recuperen. El número de autos es sorprendente y azora solo el pensar que los no recuperados superan con mucho a los ahora confiscados. No se guardan antecedentes de una acción de gobierno de esta naturaleza, y si bien está dentro de las obligaciones de todo gobierno garantizar el derecho de propiedad, debe reconocerse como una operación exitosa de los cuerpos policiales. Aunque el escenario pinta como un mar de los sargazos en cuanto a crímenes se cometen, este anuncio asemeja la ilusión de ver rosas en el mar.