Desde el Café
Por Bernardo Gutiérrez Parra
19 de julio de 2017

En noviembre pasado, cuando la ira veracruzana por la fuga de Javier Duarte estaba en su punto más candente, se me ocurrió hacer un sondeo. Le pregunté a boleros, estudiantes, obreros, taxistas, burócratas, empresarios, agentes de tránsito, a madres y padres de familia ¿qué es lo que deseas para Duarte si lo atrapan, justicia o venganza?

Y sus respuestas me dejaron helado.

La gran mayoría exigió venganza, pero además, salió a relucir el sentido de cooperación que caracteriza mis paisanos, porque casi todos propusieron una o más formas de hacer talco al gordo.

Unos plantearon fusilarlo y colgarlo por los pies en la punta de un árbol. Otros, aventarlo de la azotea de la Torre Pelícano (donde tenía un departamento) sobre una plancha con clavos. Otros más, amarrarlo a un poste en la Plaza Lerdo y dejarlo diez minutos en manos del populacho. Y ni qué decir de los que sugirieron meterlo en un perol con aceite hirviendo.

Nombre, qué bárbaro, las propuestas bien hubieran podido ser argumentos para las novelas de Agatha Christie.

Este martes por la tarde volví a hacer la misma pregunta, pero en el face, y las respuestas fueron más variadas.

Casi todos coinciden en que JDO debe devolver lo que se robó. También piden que pague con cárcel su latrocinio y si es con cadena perpetua qué mejor. Hubo quien escribió tres veces que quiere venganza. Pero a diferencia de mi sondeo de noviembre, la mayoría pide que se haga justicia.

El problema es que con Duarte la justicia comenzó muy mal.

Por alguna inexplicable razón, la PGR envió al ruedo a tres fiscales bien lelos para enfrentar a un abogado penalista como Marco Antonio del Toro, que nunca ha perdido un caso.

Durante la primera audiencia de Javier frente a sus acusadores en el Reclusorio Norte, los chavillos no pudieron probar un presunto desvío por 439 millones de pesos cometido por el gordo. Los números les jugaron chueco y sólo pudieron acreditar 38.5 millones.

Los chavos mostraron tanta inocencia e incompetencia que hasta el juez de control les tuvo que decir que “los números no cuadraban”. Y en el Congreso Federal los barrieron al calificar su actuación de farsa y ridícula.

La cosa está tan intensa que si vuelven a meter la pata Duarte podría salir este sábado de prisión.

La PGR debe entender que se está jugando todo a una sola carta y que esa carta es entambar a Javier mínimo cuarenta años.

Si Marco Antonio del Toro logra sacar al ex gobernador bajo fianza y negocia una condena de menos de diez años, la PGR habrá perdido la poca credibilidad que le queda y (ahora sí) la ciudadanía perderá toda esperanza en la justicia.

Duarte debe pagar con muchos años de prisión el daño que ocasionó y devolver lo que se robó.

Un fallo diferente será una burla que propiciará que la sociedad mande al carajo las instituciones y se haga justicia por su propia mano cuando la roben, la desfalquen o la secuestren. Es decir, tomará venganza.

Y la venganza no será culpa de esa sociedad escarnecida, ofendida y estafada, sino de quienes se encargan de impartir justicia y siguen permitiendo la jodida impunidad.

De nadie más.

bernardogup@nullhotmail.com