El Partido Revolucionario Institucional ha perdurado por muchas décadas en el Poder gracias a su casi inherente plasticidad para ajustarse a las cambiantes circunstancias en el país; con los matices correspondientes, es posible asegurar que cada seis años implantaba una alternancia porque con cada presidente la elite política renovaba cuadros en la cúpula del Poder. Pero empezó a desfasarse respecto del modelo económico e hizo crisis en 1986, surgiendo la primera Corriente Crítica compuesta por destacados elementos de su ala izquierda, cuya ruptura derivó en la creación del PRD. Después, en 2000, cuando el PRI perdió la presidencia de la república, la inconformidad que cimbró las filas priistas sirvió para un feliz reagrupamiento que permitió su retorno al poder en 2012. Ahora, ante una nueva crisis, solo el tiempo revelará si la Corriente Democratizadora surgida en diferentes entidades alcanzaráa cohesionar las filas priistas o, en su defecto, provoca un brusco rompimiento nada conveniente para el ex hegemónico partido.