No es poco lo que cobra por honorarios el despacho de abogados que defiende a Duarte de Ochoa de las imputaciones formuladas por la PGR y que el abogado Marco Antonio del Toro califica de “muy, muy flaquitas” porque, dice, no están sustentadas en estados de cuenta”, sin antes preguntarse de dónde obtuvo Duarte el dinero para pagar tan prestigiado despacho. Bien sabe el abogado litigar en tribunales y en los medios, ante los cuales alega que en la audiencia de presentación la imputación era por 38.5 millones de pesos pero para el sábado ya ascendió a 1600 millones. Es en el tribunal donde radica la importancia del proceso, aunque adelanta: “la probabilidad de éxito a la luz del expediente es alta, a la luz de lo que se plantea en el ámbito mediático es baja, entonces la pregunta será qué predomina y eso lo veremos a lo largo del juicio”. Allí sí imitó la costumbre perruna, porque dio tres vueltas solo para quedar en el mismo lugar porque lo reconoce y sabe que no habrá respuesta mediática de la PGR porque su responsabilidad es robustecer las pruebas del caso, no litigar en los medios.