La Arquidiócesis de México señala a la clase política mexicana como una de las culpables de cuanto de malo ocurre en México, “pues con sus prácticas de corrupción e impunidad abonan a la problemática”. Y agarra parejo:  “Basta pensar en los munícipes, mandatarios y funcionarios de distintos colores partidistas, quienes sin empacho, tienen en grupos criminales a sus mejores efectivos, funcionando como paramilitares para proteger los narconegocios, como punto perfecto de su inexplicable enriquecimiento, pagado con sangre que mancha las manos”. Sin referir nombres, alude a gobernadores “omnipotentes que se han dedicado a saquear el patrimonio de los estados… mientras que a la par de sus actos ilegales los muertos se cuentan por centenas…”; todo bien y acertado, pero nunca falta el prietito en el arroz, porque la misa fue oficiada por el cardenal Norberto Rivera Carrera, quien ha sido acusado de proteger a curas pederastas, aunque claro, como bien lo dice, hay mucha impunidad.